
Hay una paradoja que se repite en muchas consultas: la persona que entrena una hora al día y pasa las otras 23 sentada. El esfuerzo en el gimnasio existe, pero el gasto energético diario sigue siendo bajo. La pieza que falta tiene un nombre poco conocido: NEAT, las siglas de non-exercise activity thermogenesis, la termogénesis por actividad no asociada al ejercicio. Es toda la energía que quemamos moviéndonos sin hacer deporte: caminar al metro, subir escaleras, ordenar la casa, jugar con los niños o incluso mover los pies bajo la mesa. Y la ciencia sugiere que entenderlo y aprovecharlo puede cambiar más tu salud que añadir otra sesión de entrenamiento.
En este artículo:
Qué es el NEAT y por qué apenas se habla de él
El concepto fue popularizado por el investigador James Levine, de la Clínica Mayo, en un artículo de referencia publicado en 2002. Su definición es precisa: NEAT es la energía que gastamos en todo lo que hacemos que no sea dormir, comer ni ejercicio estructurado. Incluye caminar hasta el trabajo, cargar la compra o ese movimiento nervioso que muchos hacen sin darse cuenta. Aunque cada actividad por separado parece insignificante, su efecto acumulado es enorme: el NEAT puede representar entre el 15 y el 30 por ciento del gasto energético diario de una persona, según las estimaciones más citadas. Para hacerse una idea, la tasa metabólica en reposo supone el 60-70 por ciento del gasto total; la actividad física estructurada, en muchas personas, apenas un 5-10 por ciento. El NEAT ocupa el espacio intermedio y es, además, la parte más variable: cambia más de un día a otro y de una persona a otra.
Levine documentó algo fascinante en sus estudios con trabajadores agrícolas y manuales: su NEAT es altísimo. La riqueza y la industrialización, en cambio, lo reducen drásticamente. Nuestro entorno moderno está diseñado para minimizar el movimiento: ascensores, coches, entregas a domicilio y teletrabajo frente a una pantalla. No es casualidad que el sedentarismo se haya convertido en un problema de salud pública de primer orden.
La magnitud real de esa diferencia se vio en los experimentos de sobrealimentación que Levine y su equipo publicaron en la revista Science. En 1999 dieron a 16 adultos 1.000 calorías extra al día durante ocho semanas: el aumento de grasa varió diez veces entre los participantes, y el mejor predictor de quién se mantenía delgado fue cuánto había subido su NEAT, con cambios que oscilaron entre -98 y +692 calorías diarias. En 2005, al registrar la postura de personas delgadas y con obesidad durante 10 días, comprobaron que las segundas permanecían sentadas unas dos horas más al día, lo que equivale a cerca de 350 calorías. Por eso los cálculos más citados sitúan la diferencia de gasto energético entre dos personas de tamaño similar en hasta 2.000 calorías diarias: no es genética misteriosa, es sobre todo movimiento cotidiano.
Por qué importa ahora: el cuerpo no está hecho para estar sentado
El cuerpo humano evolucionó para moverse, y pagamos un precio cuando no lo hace. Un análisis de 13 estudios con más de un millón de personas, citado por la Clínica Mayo, concluyó que permanecer sentado más de ocho horas al día sin actividad física se asocia con un riesgo de muerte prematura comparable al de la obesidad y el tabaquismo. La buena noticia es que el mismo análisis encontró que entre 60 y 75 minutos diarios de actividad aeróbica moderada compensan gran parte de ese riesgo. Pero hay un matiz importante: los beneficios de esa hora de ejercicio se diluyen si el resto del día transcurre casi por completo inmóvil.
En 2020, la Organización Mundial de la Salud actualizó sus directrices con un mensaje que se convirtió en lema: «cada movimiento cuenta». La organización recomienda a los adultos entre 150 y 300 minutos semanales de actividad moderada, y añade una recomendación nueva: reducir el tiempo sedentario, porque cualquier actividad, por pequeña que sea, es mejor que ninguna. Es el respaldo institucional a la idea de que los micro-movimientos del día a día tienen valor real.
La evidencia más reciente apunta en la misma dirección. Un estudio observacional publicado en 2026 en PLOS Medicine, con más de 91.000 participantes del Biobanco del Reino Unido, encontró que cada hora adicional diaria de comportamiento sedentario se asocia con un aumento del 10 por ciento en el riesgo de morir por cáncer. Pero lo más interesante es la distribución del tiempo: cada hora adicional de sedentarismo interrumpido se asocia con un 19 por ciento menos de riesgo, y sustituir una hora de sedentarismo por actividad física ligera, con un 12 por ciento menos de riesgo. Dicho de otra forma: no solo importa cuánto te mueves, sino con qué frecuencia rompes el estado de inmovilidad.
Qué dice la ciencia sobre cuánto moverse
Uno de los mitos más extendidos es el de los 10.000 pasos diarios. La cifra no nació de la ciencia, sino de una campaña de marketing: en 1965, una empresa japonesa lanzó un podómetro llamado Manpo-Kei, cuyo nombre significa literalmente «medidor de 10.000 pasos», y la cifra se popularizó hasta convertirse en dogma. Los estudios actuales la rebajan. Un meta-análisis publicado en el European Journal of Preventive Cardiology en 2023, con datos de más de 226.000 personas, concluyó que ya con unos 4.000 pasos diarios se observan beneficios significativos para la salud, y que por cada 1.000 pasos adicionales el riesgo de mortalidad por cualquier causa disminuye alrededor de un 15 por ciento. Según otras revisiones, la curva de beneficios se aplana por encima de los 7.000-9.000 pasos, pero el mensaje es claro: empezar a moverse es lo que más importa, no alcanzar una cifra mágica.
También conviene desmontar otra creencia: la del escritorio de pie. Un estudio publicado en 2024 cuestionó que simplemente permanecer de pie durante horas aporte beneficios cardiometabólicos claros; el problema no es la postura, sino la inmovilidad. Estar de pie sin moverse sigue siendo estar quieto. La alternativa que sí muestra datos interesantes es el escritorio con cinta de andar, que permite caminar a ritmo muy suave mientras se trabaja, aunque no todas las revisiones coinciden en la magnitud del beneficio y su uso exige adaptación progresiva. La conclusión práctica es que ninguna solución por sí sola sustituye al movimiento variado y frecuente.
El entorno digital ha hecho aún más difícil moverse: el teletrabajo elimina los desplazamientos, los pedidos a domicilio reducen los recados y las reuniones por videollamada fijan a la silla durante horas; reducir el tiempo de pantalla se ha convertido en una habilidad en sí misma. Por eso conviene diseñar el día con intención. Programar recordatorios de pausa en el calendario, dedicar un par de minutos a la respiración consciente para resetear el cuerpo, poner el vaso de agua lejos del escritorio o elegir el baño del otro extremo del pasillo son trucos sencillos que funcionan porque no dependen de la fuerza de voluntad, sino del diseño del entorno. Es la misma lógica que aplican las empresas al colocar las escaleras en un lugar visible: facilitar la opción activa hace que se elija con más frecuencia.
Cómo aumentar tu NEAT sin cambiar tu agenda
La ventaja del NEAT frente al ejercicio estructurado es que no requiere tiempo extra reservado ni equipamiento: consiste en aprovechar las oportunidades de movimiento que ya existen en el día. Estas son las estrategias con mejor relación esfuerzo-beneficio, ordenadas de menos a más implicación:
| Estrategia | Cómo aplicarla | Gasto aproximado |
|---|---|---|
| Pausas activas | Alarma cada 60-90 minutos; levántate y camina 3-5 minutos | Bajo pero muy frecuente; rompe el sedentarismo continuado |
| Llamadas en movimiento | Camina por casa o la oficina mientras hablas por teléfono | Medio; convierte tiempo muerto en movimiento |
| Escaleras en vez de ascensor | Sube 1-2 pisos a pie en edificios altos; todo el trayecto si son pocos | Alto por minuto; de las actividades más eficientes |
| Desplazamiento activo | Bájate una parada antes, aparca más lejos, ve andando a recados | Medio-alto; suma pasos sin planificarlo |
| Tareas domésticas | Pasar la aspiradora, barrer, tender la ropa o cocinar de forma activa | Medio; cuenta igual que cualquier movimiento |
| Paseo después de comer | 10-15 minutos caminando tras las comidas principales | Medio; además mejora la glucosa postprandial |
| Reuniones caminando | Propón reuniones 1 a 1 al aire libre o alrededor del edificio | Medio; combina trabajo y movimiento |
| Escritorio con cinta de andar | Caminar a ritmo suave (2-3 km/h) durante tareas de lectura o reuniones | Alto y continuado, con adaptación progresiva |
Un detalle con trasfondo científico: el llamado fidgeting, esa inquietud de mover los pies, girar en la silla o tamborilear los dedos, también cuenta como NEAT. Puede suponer varios cientos de calorías al día sin que apenas lo notes. No es ansiedad: es tu cuerpo moviéndose en pequeñas dosis, y suma.
Errores comunes al intentar moverse más
1. Creer que una hora de gimnasio compensa todo el día sentado. El ejercicio estructurado es muy beneficioso, pero si las otras 23 horas son de inmovilidad, ese gasto sigue siendo bajo. El gimnasio y el NEAT no compiten: se complementan.
2. Obsesionarse con los 10.000 pasos. Es una cifra comercial, no científica. Si hoy haces 3.000, el objetivo razonable es llegar a 5.000 o 6.000, no rendirte porque 10.000 parece inalcanzable.
3. Confundir estar de pie con moverse. Cambiar la silla por estar de pie inmóvil no rompe el sedentarismo. La clave es la alternancia: sentarse, levantarse, caminar, estirarse, sentarse de nuevo.
4. Subestimar los micro-movimientos. El fidgeting, ir a por agua, levantarse a hablar con un compañero en vez de escribir: cada pieza es pequeña, pero la suma diaria es la diferencia entre un cuerpo activo y uno estancado.
5. Buscar la estrategia perfecta. No existe. La investigación sobre hábitos muestra que los cambios pequeños y consistentes ganan a los planes ambiciosos que duran dos semanas; si necesitas ayuda para mantenerlos, existen habit trackers con respaldo científico. Elige dos estrategias de la tabla y aplícalas un mes antes de añadir más.
6. Olvidar que el cuerpo se adapta. Levine observó que el NEAT aumenta cuando comemos de más y disminuye cuando comemos de menos: el cuerpo compensa. Si estás en un periodo de restricción calórica, tu tendencia natural a moverte bajará, y conviene contrarrestarla de forma consciente.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el NEAT y qué porcentaje del gasto energético diario puede representar?
El NEAT (termogénesis por actividad no asociada al ejercicio) es la energía que gastamos en todo movimiento que no sea dormir, comer ni ejercicio estructurado, como caminar al metro, subir escaleras o hacer tareas domésticas. En total, puede representar entre el 15 y el 30 por ciento del gasto energético diario de una persona.
¿Es cierto que necesito caminar 10.000 pasos al día para obtener beneficios de salud?
No, los 10.000 pasos son una cifra comercial, no científica. Un meta-análisis publicado en 2023 concluyó que ya con unos 4.000 pasos diarios se observan beneficios significativos, y cada 1.000 pasos adicionales reduce el riesgo de mortalidad por cualquier causa en un 15 por ciento, aunque la curva se aplana por encima de 7.000-9.000 pasos.
¿Qué estrategias puedo usar para aumentar el NEAT sin cambiar mi agenda?
Algunas estrategias son: hacer pausas activas (alarma cada 60-90 minutos para caminar 3-5 minutos), realizar llamadas en movimiento, usar escaleras en vez del ascensor, bajar una parada antes en el transporte, hacer tareas domésticas, dar un paseo de 10-15 minutos después de comer, proponer reuniones caminando y usar un escritorio con cinta de andar para caminar a ritmo suave.
Resumen práctico
Este artículo tiene fines informativos y no sustituye el consejo de un profesional sanitario. Si tienes una condición de salud o dudas sobre tu rutina de actividad física, consulta con tu médico antes de introducir cambios.
- El NEAT es toda la energía que gastas moviéndote fuera del ejercicio estructurado: caminar, escaleras, tareas, fidgeting. Puede suponer el 15-30 por ciento de tu gasto diario.
- Estar sentado más de ocho horas al día sin actividad se asocia con riesgos de salud comparables a los de la obesidad y el tabaquismo; 60-75 minutos de ejercicio al día compensan gran parte del riesgo.
- La OMS recomienda 150-300 minutos semanales de actividad moderada y reducir el tiempo sedentario: «cada movimiento cuenta».
- Los 10.000 pasos son un mito de marketing: 4.000 pasos diarios ya aportan beneficios y cada 1.000 adicionales reducen la mortalidad un 15 por ciento.
- Lo que más importa es romper la inmovilidad con frecuencia: pausas activas cada 60-90 minutos, llamadas en movimiento, escaleras, paseos después de comer y reuniones caminando.
- Estar de pie sin moverse no equivale a moverse. Alterna posturas y aprovecha cada oportunidad de desplazamiento.
Referencias externas:
- Levine JA. Non-exercise activity thermogenesis (NEAT). Best Pract Res Clin Endocrinol Metab, 2002.
- Levine JA, Eberhardt NL, Jensen MD. Role of nonexercise activity thermogenesis in resistance to fat gain in humans. Science, 1999.
- Levine JA, Lanningham-Foster LM, McCrady SK, et al. Interindividual variation in posture allocation: possible role in human obesity. Science, 2005.
- Cleveland Clinic: Understanding Non-Exercise Activity Thermogenesis (NEAT)
- Mayo Clinic: Riesgos de pasar mucho tiempo sentado
- OMS: Directrices sobre actividad física y hábitos sedentarios (2020)
- Banach M et al. The association between daily step count and all-cause mortality. Eur J Prev Cardiol, 2023.
- Science Media Centre España: pausas en el sedentarismo y riesgo de muerte por cáncer (PLOS Medicine, 2026)
- Quirónsalud: NEAT, el gasto energético invisible que puede cambiar tu salud
- Xataka: los 10.000 pasos diarios siempre fueron un mito
4 comentarios
Vale, pero lo de ‘cambiar más tu salud que añadir otra sesión de entrenamiento’ depende de la sesión, ¿no? Un HIIT de 20 min no es lo mismo que dos horas de sofá. El titular me parece exagerado.
Tienes razón en matizarlo: el artículo se refiere a sumar más ejercicio a alguien que ya entrena, no a sustituir el gimnasio. El NEAT es el complemento que casi nadie cuida.
Trabajo en remoto y desde que me puse la alarma cada hora para dar una vuelta por casa noto mucha diferencia. Sin ir al gimnasio hago unos 10k pasos al día. El artículo da en el clavo con lo de la paradoja del que entrena 1h y está 23h sentado.
¡10k pasos sin gimnasio es la prueba de que el NEAT manda! Esos paseos cada hora son oro puro.